domingo, 19 de abril de 2026

IRÓNICA, POLÍTICA Y POÉTICA: UNA APROXIMACIÓN SENSIBLE A LAS CORPORALIDADES CAMPESINAS DESDE LA ORALIDAD Y LA OBJETUALIDAD

 


IRÓNICA, POLÍTICA Y POÉTICA: UNA APROXIMACIÓN SENSIBLE A LAS CORPORALIDADES CAMPESINAS DESDE LA ORALIDAD Y LA OBJETUALIDAD

 Por: DIEGO ALEJANDRO RUIZ ÁLVAREZ

 

Tesis de Maestría presentada para optar al título de Magíster en Artes

Universidad de Antioquia Facultad de Artes 

 Maestría en Artes Medellín,

 Antioquia, Colombia 2025




 Por: DIEGO ALEJANDRO RUIZ ÁLVAREZ

Páginas de 143 a 145

Ahora, señalo referentes artísticos que hablan de lo campesino, siendo parte de lo campesino, es decir, que abordan la autoetnografía. En un primer momento, Manuel Barón: Artista Plástico y Visual boyacense (Tunja, Colombia, 1973) que transita directamente por contextos sociales en los que la cotidianidad del cuerpo, en función de la objetualidad y la espacialidad, se convierten en una continua re-construcción de imágenes que cuestionan y reflexionan en torno al trabajo y el habitar. Al plantear lo campesino como un acontecimiento geopolítico entre la ruralidad y la agricultura, puntualmente estoy hablando de producción alimentaria; situación que particularmente, en un juego de ironía y parodia, veo reflejado en el vídeo performance CON LA COMIDA NO SE JUEGA que Barón ha creado. 


Aquí, el artista cuestiona las dinámicas productivas y comerciales a las cuales se ve sometida la producción papera en Boyacá, y las implicaciones que conllevan al campesinado, en muchas oportunidades, a declararse ajeno a políticas estatales que le garanticen seguridad alimentaria y económica en pro de su digna idiosincrasia.

La mirada que el artista tiene frente a su relacionamiento con la sociedad, de acuerdo a Ayala (2013), está determinada por elementos de juicio que muestran una realidad muy clara, y cuando su puesta en escena es absolutamente opuesta con respecto a lo que se suponía que debía ser, la paradoja se convierte en el lente que evidencia más la claridad.

Así, pues, como me compete – otra vez del verbo com-pe-ter, pa´ que lo sepa –, y lo que eventualmente es de mi interés narrativo, que Barón proyecta un acontecimiento humorístico en el que la parodia, la ironía y, si se quiere, la sátira, juegan un papel importante en la relación de la corporalidad con la objetualidad. La labor campesina del manejo del azadón, en una postura y una disposición corporal “inapropiada” o tal vez desconocida dentro de su cotidianidad, se traslada a una dinámica física deportiva, en la que la contextualización espacial y semiótica se alteran considerablemente. De esta manera, el golf, como deporte elitista en el que la elegancia y pulcritud del deportista y su vestimenta, y la sobriedad del escenario y los objetos pa´ sus adecuadas prácticas se contraponen al contexto rural campesino, traslada la mirada del espectador hacia una lectura de lo inadecuado, lo inapropiado, lo absurdo y lo “ridículo”. De esta manera, Barón establece un juego semántico entre título, concepto y formalización de la pieza audiovisual. Todo ello confluye en una dicotomía de espacialidad geográfica, en la que campo rural y campo de golf, son fundamentalmente una enunciación de carácter irónico y humorístico.

Si Barón considera que “con la comida no se juega” y, como expongo lo que muchos campesinos mencionan, “la agricultura no es un deporte”, entonces, quiero seguir aplicando y jugando a que los quehaceres del campesinado en relación con la agricultura no son prácticas deportivas.


jueves, 27 de marzo de 2025

Entrevista Realizada Por La Periodista Sussy Guio a Manuel Barón en el Programa Entre Tazas de la UPTC

Entrevista Realizada Por La Periodista Sussy Guío a Manuel Barón en el Programa Entre Tazas de la UPTC - Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia de Tunja - Colombia












jueves, 13 de febrero de 2025

Marcando La Pauta - Exposición Individual - Manuel Barón

 Por Carlos Rodríguez Otero (Chac)

 

La Exposición " Marcando La Pauta " de Manuel Barón, que reúne obras representativas de los últimos 20 años, es un recorrido visual y conceptual por las entrañas de la identidad cultural de Boyacá, uno de los departamentos más históricos y pintorescos de Colombia. Enclavado en las montañas de la cordillera oriental, Boyacá se presenta no solo como un escenario geográfico, sino como un espacio lleno de tradiciones y una idiosincrasia profundamente arraigada. Es en este contexto que Barón forja su obra, inmersa en un humor agudo, pero siempre enraizado en las costumbres, las historias y las tensiones políticas de su entorno.



Barón nacido en 1973 en Tunja, ha desarrollado una narrativa visual que dialoga con lo cotidiano, lo rural y lo urbano, y que enfrenta, sin solemnidad, las contradicciones de su tierra natal . En su obra, se entrelazan la crítica social con una estética lúdica, donde las fronteras entre lo trágico y lo cómico se desdibujan. Las escenas que captura sean fotográficas, de video, pintura, ensambles o composiciones gráficas, parecen viñetas de cómic que narran historias de una modernización incompleta, de un desarrollo que no acaba de llegar, y de una ciudad atrapada en su propia historia, que aún lidia con los vestigios de su esplendor colonial.



La ironía en la obra de Barón no es burlesca, sino más bien un mecanismo para desentrañar las verdades incómodas de su entorno. Aborda temas profundamente políticos - la violencia, la corrupción, el conflicto armado - con una distancia crítica que evita caer en dramatismos. Estas representaciones, más que ser meras denuncias, nos muestran una realidad compleja, en la que las normas parecen desmoronarse y las estructuras sociales se ven a través de un prisma casi surrealista.



Esta exposición antológica no solo es un testimonio del recorrido artístico de Barón, sino también un espejo de Boyacá, una región que ha sabido mantener su esencia a pesar de los embates de la historia y las promesas fallidas de progreso. En cada obra, Barón nos recuerda que, en el corazón de Colombia, la vida sigue su curso a pesar de sus contradicciones, llena de resistencia.

 


Texto tomado de la exposición individual "Marcando La Pauta " de Manuel Barón / Casa Museo Gustavo Rojas Pinilla - Tunja - Colombia.

Texto del Curador:

Carlos Rodríguez Otero (Chac)

Artista de los Andes, Doctor en Artes con énfasis en Teoría del Caos y Medios del Ambiente del Validadero Artístico.

domingo, 22 de enero de 2023

Entrevista a Manuel Barón por Máximo Flórez y Valentina Florez / Imagen Regional 9 / Banco de la República 2022

 

Carátula Libro - Exposición Imagen Regional 9 - Banco de la República 2022

¿ Cómo nace la obra que está presentando en la Exposición ?

Con la comida no se Juega nace como una crítica a los problemas sociales y económicos que padecen los campesinos por el poco apoyo y la falta de ayuda por parte del gobierno en su trabajo del cultivo de la tierra. Por eso presento un campesino jugando golf con un azadón y una papa, desperdiciando este alimento, ya que él prefiere botar la papa o dejarla podrir en la tierra que venderla, pues los precios en el mercado no le dan la ganancia esperada y, por el contrario, le ocasiona pérdidas al comercializarla; además, esta población se ve afectada por las políticas agrarias que favorecen a los grandes terratenientes y empresas privadas, tales como la importación de alimentos, el tema del TLC, los desvíos de dineros - caso Agroingreso Seguro -, problemas que desembocan en manifestaciones sociales como el paro papero, cacerolazos, bloqueos de las vías y marchas gremiales.

Título: Con la Comida No Se Juega / Año: 2005 / Video 1minuto 3 Segundos

¿ Qué papel desempeña el humor y la ironía en sus proyectos ?

Un papel crucial, puesto que obedece a una fina observación y un juicioso análisis del medio que me rodea, a partir de ópticas personales y códigos culturales locales que se concretan precisamente con una crítica que desemboca en este humor e ironía, ya que por medio de estos puedo mostrar la realidad desde otro punto de vista y presentar mis apreciaciones siempre con un tinte político y social. En Con la comida no se juega juego mucho al doble sentido, juego con la imagen y el título de la obra; por medio de esta mixtura de imagen y texto, le doy al espectador una forma de pensar y de ver diferente lo que se supone ya visto, ya dicho o ya hecho.

Eje temático: Fuentes de Alimento / Entre el campo del arte y el arte del campo

¿ Qué impacto considera que tiene el programa Imagen Regional en su proceso artístico ?

El programa imagen Regional es muy importante para mi proceso artístico, puesto que ayuda a visibilizar los proyectos que estamos realizando, nos da a conocer en toda Colombia al permitirnos formar parte de este selecto grupo de artistas de todas las regiones y, al mismo tiempo, gracias al programa, podemos integrarnos a las nuevas tendencias artísticas y transmitir nuestras ideas al público nacional por medio de las exposiciones itinerantes y la difusión en los medios digitales y demás canales audiovisuales.



domingo, 8 de enero de 2017

El Cacique Turmequé y El Tejo

EL  CACIQUE  TURMEQÉ



Turmequé  significa en lenguaje muisca "Jefe Vigoroso", es un antiguo y legendario poblado de  Colombia que existe desde mucho antes de la época de la conquista española; cuando los conquistadores llegaron, ya Turmequé era un enorme y ordenado centro urbano y comercial indígena. Fue fundado mucho antes que los Municipios de Villapinzón, Ventaquemada, Úmbita, Tibaná y Nuevo Colón; es más, algunos de estos Municipios fueron extensiones fundadas en terrenos del antiguo Turmequé. Allí se inventó el juego al Tejo -deporte nacional y símbolo excelso de Boyacá- que en esa época lejana se jugaba por los indigenas con discos de oro, y los premios iban desde hermosas virginales doncellas, hasta joyas de fina orfebrería muisca, finas mantas y caballos.

El personaje más relevante y recordado de Turmequé es el cacique Don Diego de Torres, quien sin recurrir a las armas ni a actos violentos, defendió con firmeza y energía a los indígenas de los abusos  de los representantes  de la Corona Española; la vida de este ilustre caballero mestizo fue una trágica epopeya, porque antes de lograr su objetivo de presentarse ante el rey a denunciar y reclamar por las injusticias de que eran objeto los nativos, tuvo que enfrentar  enormes retos, sufrimientos y dificultades. Don Diego se ejercitó en la equitación y en las cacerías de leones y venados, llegando a convertirse en excelente tirador de flecha y arcabuz y en el más diestro jinete de la comarca.

Diego de Torres, Cacique de Turmequé, utilizó su memorial de agravios para exponer ante el rey de España, el problema del maltrato a la población indígena acometido por los encomenderos del reino de la Nueva Granada; en tal documento quedó descrito en castellano el  exceso y el maltrato de que fueron víctimas los aborígenes, los escritos producidos por el Cacique de Turmequé, especialmente sus memoriales,  poseen características en las que se detecta la influencia de la memoria ancestral, particularmente derivada de la influencia de la cultura muisca.

Los aspectos que sobresalen en la vida de Don Diego de Torres son precisamente la defensa de los indios contra los desmanes de los encomenderos y en especial de corregidores y oidores de la Real Audiencia. Don Diego siempre estuvo en defensa de los indígenas, lo que hacía que estos le tuvieran aprecio por el respeto que él  mostraba, lo que le genero conflictos continuos con los españoles.

Don Diego de Torres fue un caudillo extraordinario de epopeya, en quien confluyeron las sangres de un conquistador y una cacica; fue un importante personaje y un noble jefe dentro de la gesta épica de los chibchas y presenció el comienzo del fin del indígena colombiano y el principio de una nueva raza y de una nueva cultura, la mestiza. Como hijo de un compañero de Don Gonzalo Jiménez de Quesada, recibió educación de gentil hombre. Como figura dinástica de la corte del Zaque, hablaba el chibcha, tenía amplias extensiones de tierra, poblaciones subordinadas y caudas de indios sumisos y fue señor absoluto de Turmequé. Como indio conoció las atrocidades y las injusticias de la Colonia y como español dispuso de vías de comunicación verbal que le permitieron redactar para el Rey testimonios de implacable elocuencia sobre el genocidio en las tierras conquistadas.



Don Diego de Torres y Moyachoque, fue un mestizo de alcurnia –hijo de noble español, Don Juan de Torres y de la Princesa Indígena Catalina Moyachoque, de la Encomienda de Turmequé, en la Provincia de Tunja-, descolló durante la mitad del Siglo XVI en el Nuevo Reino de Granada por su erguida actitud en defensa de la gente indígena a través de su desempeño como Cacique de Turmequé. Don Diego fue despojado y desconocido de su título hereditario de Cacique, y fue acusado de rebelión, y encarcelado y condenado a muerte por la Real Audiencia de España. 

En aquella época, los caciques tenían un carácter semi-sagrado, siempre se adornaban con narigueras y orejeras de oro, se sentaban en un escabel,  y cuando salían, les llevaban en literas adornadas con planchas de oro y a su paso, los indios de su parcialidad esparcían flores. A esta categoría real, perteneció nuestro Cacique de Turmequé, el mestizo que visitó la Corte del rey Felipe II, para entregarle el más noble y notable memorial de la historia de Colombia, lo hizo en busca de la protección para una raza vencida que representaba a través de ese medio, a todos los indígenas de América, igualmente maltratados durante la Conquista.



 EL JUEGO DE TEJO O TURMEQÉ




Los libros de historia dicen que el primer español que vio jugar tejo quedó deslumbrado, fue el conquistador Gonzalo Jiménez de Quesada hace más de 500 años, cuando llegó a Turmequé, un pueblo de la zona andina colombiana, y vio cómo los indígenas jugaban lanzando unos discos de oro puro de un extremo a otro. Para entonces, a los españoles sólo les interesó el oro y los tesoros de los muiscas, por lo que el deporte no atravesó el Atlántico para llegar a Europa.

Muy posiblemente, el Cacique de Turmequé Don Diego de Torres, en sus viajes a España para denunciar los maltratos y abusos a que eran sometidos los indígenas por los representantes de la Corona, haya llevado entre los regalos a  la realeza, algunos varios tejos de oro; pero el juego en sí, no revistió importancia ni interés para los ibéricos en esa época.

Pero hoy, cuando han transcurrido más de cinco siglos, el tejo – fué declarado por el Congreso de la República de Colombia deporte nacional en junio de 2000.

El tejo es un deporte que se juega entre dos equipos de 4 ó 5 jugadores. Consiste en lanzar tejos (discos de hierro templado que pesan desde medio kilo hasta kilo y medio, dependiendo el gusto del jugador) desde una distancia de 19 metros a un cajón de 60 centímetros cuadrados relleno de arcilla y que en la parte superior tiene dos mechas (pequeños sobres con pólvora) y un aro (Bocín). El objetivo es hacer el mayor número de puntos posibles y se hacen reventando las mechas o introduciendo el tejo dentro del aro que hay en el centro de la cancha. Reventar una mecha con un lanzamiento da 3 puntos, meter el tejo dentro del aro se llama embocinada y da 6 puntos y la moñona, que suma 9 puntos, consiste en embocinar y reventar mecha a la vez.

Este deporte autóctono de Colombia, es practicado  hace mas de 500 años por los habitantes de la altiplanicie cundiboyacense en los departamentos de Boyacá y Cundinamarca.

El juego del turmequé consistía en lanzar un disco de oro llamado “zepguagoscua”, el cual evolucionó con los siglos en el juego del tejo practicado hoy en Colombia y de donde ha salido a los paises vecinos.

Al popularizarse el “zepguagoscua” fue sustituido por un disco de piedra y actualmente se usa uno de metal ( Tejo ).

Era costumbre de los indigenas acompañar los partidos consumiendo Chicha ( bebida alcohólica elaborada con maíz ),mientras que en los tiempos modernos como es de esperarse, los jugadores se refrescan con cerveza.

La federación colombiana de Tejo agrupa varias ligas, que avalan a los distintos clubes, y promueve la celebración de certámenes locales, departamentales, nacionales e internacionales.


















miércoles, 8 de abril de 2015

El Bocinazo

Título: El Bocinazo - Autor: Manuel Barón - Año: 2012

EL BOCINAZO 

La obra titulada "El Bocinazo" muestra una representación gráfica en secuencia del líder popular Jorge Eliecer Gaitán, en el acto de lanzar un Tejo. A través de un lenguaje visual sintético, se le relata no solo como político, sino como un hombre del pueblo que comparte sus costumbres y juegos tradicionales como lo es el Tejo deporte nacional ancestral de origen Chibcha.
El gesto de Gaitán lanzando el Tejo no es casual: representa simbólicamente su vínculo profundo con las raíces populares colombianas. El Tejo, juego ancestral e identitario del país, se convierte aquí en metáfora del poder del pueblo, de la fuerza contenida en el acto de alzar la voz, de lanzar el grito: !!! A la Carga !!! como lo hacía el caudillo liberal.
Con su progresión desde el alzamiento hasta el impacto del Tejo - parece como si Gaitán estuviera celebrando alzando el brazo como si reventara mecha o hiciera bocín en la cancha de arcilla.
Al humanizar a Gaitán mediante una actividad lúdica y profundamente cultural, se reubica como figura accesible, como un líder que no está por encima del pueblo, sino formado por él y para él. Esta obra nos recuerda que la política, cuando nace de lo popular, lleva en sus gestos la memoria y la dignidad de una nación que lucha, que celebra, y que se expresa.
Además el titulo: "El Bocinazo" se relaciona con: "El Bogotazo" día histórico conocido por una serie de disturbios ocurridos en Bogotá como consecuencia del magnicidio del líder del partido liberal Jorge Eliecer Gaitán, ocurrido el 9 de abril de 1948.






"El Bocinazo" es una obra que resignifica la figura histórica de Jorge Eliecer Gaitán, no desde la solemnidad del mártir, sino desde la cercanía del pueblo. La pieza lo relata en plena acción: lanzando un Tejo, un juego tradicional profundamente arraigado en la cultura popular colombiana. En esta acción aparentemente simple, se condensa en una potente carga simbólica: el gesto del lanzamiento se covierte en un acto político, en una declaración de identidad.

Esta representación secuencial, de síntesis gráfica, traduce a Gaitán en un cuerpo activo, energético, conectado con su raíz popular. Cada cuadro de la serie capta el dinamismo de la escena, transformando el juego del Tejo en un acto de protesta, de afirmación y pertenencia.

La Elección del Tejo no es casual: como deporte ancestral de origen indígena, adoptado y reinterpretado por el pueblo, encarna la tradición, la resistencia y la alegría comunitaria. Al mostrar a Gaitán participando de este deporte nacional, la obra desafía las representaciones hegemónicas del poder, y lo devuelve al lugar que verdaderamente ocupó: el de un líder que no hablaba desde arriba, sino desde adentro del pueblo.

"El Bocinazo" no es simplemente una alusión lúdica; es una imagen que vibra con la memoria colectiva, que nos recuerda que los grandes gestos políticos también pueden nacer desde lo cotidiano, lo cultural y lo simbólicamente profundo.


Fragmento

El Álbum de la Familia Fonseca Gonzalez de 1940 -1960: su memoria visual y oral como registro de la vida cotidiana en Tunja.

Yo conocí al Doctor Jorge Eliécer Gaitán en 1945 cuando llegó a Tunja a hacer campaña, venía con la "Loca Margarita", la traía sobre el capó del carro, un carro negro, ella era familiar de los López. Era un hombre de uno con sesenta de estatura, delgado, de piel oscura pura cundiboyacense, piel de encachado de indio, ese era el Doctor Jorge Eliécer Gaitán. Él Jugaba mucho tejo en el campo Villamil, él jugaba mucho, y la casa nuestra en Bogotá quedaba en la misma manzana pero por el lado de la calle 68, porque por la calle 67 era el tejo, yo salía a mirarlo jugar, daba la vuelta; el propietario de las canchas se llamaba Don Jorge Villamil, la cancha existe todavía. Cuando llovía mucho me gustaba, como mi mamá tenía un depósito de papa ahí cerca, yo rompía un costal de los mas viejos en varios pedazos y lo envolvía en un papel y me iba para allá; entonces como él me caía tan bien yo le sacaba el tejo y se lo limpiaba con el pedazo de costal, me gustaba verlo levantar porque tenía un estilo muy bonito, muy elegante y me decía:  Chino déjeme hacer el ejercicio completo!, pero pocas veces, cuando estaba muy embarrado el tejo, si daba las gracias.


Texto: Fragmento tomado de:
Monografía: El Álbum de la Familia Fonseca Gonzalez de 1940 -1960: su memoria visual y oral como registro de la vida cotidiana en Tunja.
Orlando Fonseca Bohórques 
UPTC Licenciatura en Artes Plásticas. 2006

domingo, 5 de abril de 2015

Cacerola Vs Tanqueta

Título: Cacerola VS  Tanqueta  -  Técnica: Síntesis Gráfica (Laca sobre Madera) -  Año:  2014

Esta obra titulada Cacerola VS Tanqueta realizada en síntesis gráfica está basada en las marchas que ocurrieron durante el paro papero en el año 2013 donde la gente se volcó a las calles para exigir al gobierno el mejoramiento de la situación económica y social de los campesinos.  

Este Paro Nacional Agrario surgió por el Olvido del Gobierno Central al Campo  Colombiano, detonando en  marchas, bloqueos y cacerolazos donde se exigía mejorar las políticas agrarias y en enfocar los recursos económicos a los pequeños cultivadores.

En este paro se bloquearon carreteras, se hicieron marchas y se caracterizó por una protesta en especial que fué "el cacerolazo" porque fué una manifestación  pacífica  haciendo por medio de esta expresión pública un llamado al gobierno para que mejorara la situación que estaban viviendo los campesinos. 

Estas marchas y bloqueos estuvo manchada por el abuso de autoridad por parte de la polocía atacando a los campesinos con bolillo, con policias motorizados, con el esmad, con las tanquetas y hasta con helicópteros queriendo callar al pueblo......pero al final fue mas fuerte la cacerola que la tanqueta.